Sobre E-en el viento

Este es un espacio dirigido a aquellas personas que están buscando más espiritualidad y que no saben por dónde comenzar ni a quién consultar, pero que algo en su interior les está pidiendo renovar su alma; pensar más en nuestro prójimo y ponerle un límite al mundo materialista en el que vivimos la mayoría de personas en el mundo Occidental.

Muchos de nosotros, buscamos el cambio después de haber vivido un evento infortunado en nuestras vidas que nos pone a pensar sobre el camino que estamos recorriendo; cuál es el sentido que tiene nuestra vida y cómo son nuestras relaciones con los demás.

De repente pensamos que nuestro trabajo no es el ideal y nos gustaría hacer algo que nos de una mayor motivación; ponemos foco en nuestro comportamiento hacia los otros y nos damos cuenta que tenemos mucho por mejorar y que hemos gastado tiempo disgustados por pequeñeces en vez de haber agradecido por lo bueno que tenemos en nuestra vida.

Algunos reflexionamos sobre nuestros pensamientos y nos damos cuenta que los pensamientos negativos y pesimistas hacia otros y hacia nosotros mismos, nos hacen más mal que bien. A lo mejor, también llegamos a pensar que la gente que nos rodea no es la mejor para ayudarnos con nuestra transformación y que llegó la hora de buscar nueva compañía. Todas estas preguntas son indispensables para un proceso llamado: la creación del sentido; y la reflexión es la manera de empezar a crear este sentido.

Si tú has llegado a este momento y te has hecho estas preguntas, debes sentirte feliz. Esto significa que eres una persona que está lista para pasar al siguiente nivel de desarrollo personal y espiritual y que eres una pieza clave para la revolución espiritual que está viviendo nuestro planeta. Este es tu momento y es la hora de cambiar y de buscar ayuda. Las buenas noticias son que no tienes que renunciar a tu trabajo ni cambiar a tus amigos, ni mucho menos terminar con tu pareja para conseguir una transformación.

El cambio está en ti y si lo logras hacer a conciencia, también cambiarán aquellos que te rodean y te quieren porque serás admirado y seguido. El planeta te necesita a ti porque con tu propio cambio puedes lograr mucho y por medio de tu búsqueda, encontrarás otros seres que están en el mismo proceso.

Todos tenemos un papel en esta revolución espiritual y entre más seamos, más grande será el impacto en el mundo. Esta generación está cansada de la violencia, de la corrupción, de la discriminación y otras prácticas malignas.

Ahora es el tiempo de la compasión, del perdón y del amor. Si así te sientes, tienes que empezar tu búsqueda, creer en el poder que tienes en este universo, seguir con tu objetivo y arrancar con tu transformación. Poco a poco encontrarás los maestros que se acercarán a ti para ayudarte a seguir el sendero espiritual. Tú sólo tienes que abrir los ojos y las señales llegarán constantemente.

Este blog lo dirijo a todos aquellos que han sufrido una perdida: un divorcio, una separación, la muerte de un ser querido, padres, hijos, hermanos u otros. Aquellos que no han sufrido una pérdida, son bendecidos, pero tal vez también sufren por la desolación, la soledad, estrés, depresión y estas circunstancias también los han llevado a buscar este cambio en su vida. Todos aquellos también pueden obtener beneficios de este espacio y usarlo para leer, comentar, compartir, hablar y reflexionar.

Les dejo hoy esta parábola de Eckhart Tolle y espero contar con ustedes en el desarrollo de este espacio.

Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. “¿Tienes algunas monedas?”, murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. “No tengo nada que darte”, respondió el extraño. Y luego preguntó, “¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?”. “Nada”, replicó el mendigo, “sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria”. “¿Alguna vez has mirado en su interior?”, preguntó el extraño. “No”, respondió el mendigo, “¿Para qué? No hay nada adentro”. “Echa una ojeada”, insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.

Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.