Del dolor a la introspección

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Diseño sin títuloCómo encontrar el camino hacia la paz interior? Alguien me decía que se puede hacer por medio de muchos años de prácticas espirituales, meditación y concentración o por medio del dolor. El dolor es una de las formas más efectivas para la transformación espiritual, ya que ante los momentos de dolor y tristeza, estamos vulnerables y débiles y en esos momentos dejamos de lado a nuestro ego y con él se queda atrás el orgullo y las apariencias. Ante el dolor, nos volvemos transparentes y encontramos más sentido a la vida.

Todos experimentamos estas situaciones de dolor y desesperación en diferentes proporciones, pero aunque para otros a veces tu situación no sea tan grave, nadie sabe de qué forma lo estás viviendo tú y para ti puede ser una gran causa de sufrimiento. Por eso es mejor no juzgar las vivencias de los demás.

El caso es que cuando estamos ante una situación que nos causa dolor, tenemos la oportunidad de buscar en nosotros mismos, en nuestra fuerza interior, en el amor infinito que tenemos y así, cuando más sensibles estamos, encontramos a Dios, la fuerza que mueve todo el universo y nos mueve a nosotros mismos a vivir una vida en paz.

En mi caso, yo tuve una situación que me causó un dolor extremo, me debilitó, me tumbó, pero ahora que miro hacia el año y medio que ha pasado, me doy cuenta que el aprendizaje de este tiempo ha sido mucho mayor a lo que aprendí en 38 años antes de haber perdido a mi hermosa hija. Tal vez nunca hubiera podido avanzar tanto en aprendizaje sino hubiera sido por el dolor tan inmenso que experimenté.

Yo inicié mi camino hacia la introspección con el perdón, después de un sueño que tuve en el que una voz me repetía “Amor y perdón“. En ese momento, sabía que el amor era aquel que fluyó en mi después de la pérdida de Emma, un amor incondicional, amor infinito, amor a mi misma y a todos los demás, amor a lo que hago y amor a cada momento de mi vida. Así es, cuando más vulnerable te sientes es cuando más sensible estás y en esos momentos, puedes vivir los sentimiento más intensos. Pero estos sentimientos pueden ser dañinos o sanadores. La rabia, el orgullo y la venganza nos llevan al sufrimiento, pero el perdón y el amor, son el motor para vivir una vida en paz y nos liberan.

Al darme cuenta de eso, decidí irme por el amor y el perdón. He pasado por un proceso de introspección y sanación en mi vida tan inmenso, lleno de milagros, lleno de sincronías y de enseñanzas que me han llevado a sanar mi vida de todas las formas, mis emociones, mis pensamientos, mi espiritualidad y hasta sanación física de males que había en mi cuerpo.

Todo este proceso inicia con mirar atrás tu vida, desde la infancia, incluso desde la concepción. Hice una lista de personas quienes de alguna forma me habían hecho daño y decidí darles el perdón. Desde la maestra de la escuela que alguna vez me trató de boba y me pegó en la mano con una regla, hasta mis padres, mis hermanas y personas que aparecieron en mi vida desde mi infancia hasta hoy. Solo ahora me doy cuenta, que nadie hizo nada con mala intención, sino que actuaron con el conocimiento y las emociones que cada uno tenía en ese momento. Como no puedo encontrar a todas estas personas de mi pasado para pedirles perdón, he decidido hacerlo yo misma y ponerlo al universo, entregárselo a Dios. He pedido perdón y he perdonado y lo más importante para mí es saber que realmente no cargo con rabias ni resentimientos con nadie.

Dicen que la falta de perdón en la vida, da cáncer, bueno eso y otras cosas más. No lo sé ni lo puedo comprobar, pero sí se que en mi caso, me siento más sana, más liviana y mucho más sólida que cuando guardaba aquellos sentimientos en mi cabeza, en mi corazón. Eso me ha dado la posibilidad de trabajar en otros campos de mi vida y de desarrollar emociones más positivas para mi bienestar.

El dolor es un buen medio para encontrarse a sí mismo y de tomar más consciencia de lo que somos y de lo que hacemos. Todos tenemos la posibilidad de usarlo para mejorar nuestra vida en vez de quedarnos estancados en lo mismo, en las quejas, en la rabia, en la tristeza, en el sufrimiento.

Encontrarse a sí mismo y encontrar a Dios en el camino, es un proceso largo. Por esa razón hay gente que dedica su vida a la vida espiritual, los monjes, monjas, sacerdotes, etc. Ellos lo hacen porque saben que así pueden encontrar la iluminación y sólo así su espíritu será libre. El cambio es posible para todos, solamente hay que querer eso para tu vida y el universo se encargará de enviarte los medios para alcanzarlo. Solamente hay que dejarse llevar y confiar y todo lo demás se dará.

 

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