Nuestros hijos nos escogieron como padres

Un comentario

Hoy he estado reflexionando sobre la creencia de que nuestros hijos nos escogen como padres antes de llegar a esta vida terrenal.  Empecé a pensar en esto por los miles de ejemplos que el autor Wayne Dyer relata en su libro “memorias del cielo”, sobre niños que recuerdan más de vidas pasadas o de su tiempo en el cielo, cuando tuvieron la posibilidad de escoger quiénes iba a ser sus padres.  El autor dice una frase que me da mucha tranquilidad. “Procura tener una mente abierta a todo y apegada a nada.” Así sea difícil pensar en la posibilidad de que podemos escoger a nuestros padres, es increíble que miles de niños en varios lugares del planeta, estén contando una historia similar.

Los recuerdos de los niños

Varios de los casos relatan casi lo mismo. Los niños recuerdan cuando jugaban con sus otros hermanos en el cielo o en otra dimensión. Ellos podían vernos desde arriba y pudieron escoger quienes iban a ser sus padres en este mundo, todo de acuerdo a la enseñanza que tendrían que experimentar en esta vida. Incluso, me sorprendió el caso de un niño adoptado que le contaba a su madre cómo la escogío “Yo te escogí a ti porque sabía que estabas muy triste por no tener un hijo y tu cuerpo no tenía la condición de tenerme”. Así que en realidad, nadie puede cambiar la dirección de nuestra vida, porque así haya padres que abandonen a sus hijos pequeños, en realidad estos padres son instrumentos del plan divino para que estas almas se reúnan con sus verdaderos padres.

Ahora pienso en las personas como almas y cuando veo los ojos de alguien, imagino que cada uno de ellos es un ser de amor, con una experiencia diferente. Los niños ya no son para mí las personas ingenuas a las que tenemos que enseñar, sino al contrario, son almas, que tal vez son mucho mayores y más sabias que nosotros. Así que, aunque sé que tengo la responsabilidad de madre de enseñarlos a ser buenas personas, honestos, resilientes y a manejar sus emociones, también sé que ellos llegan a nosotros porque hay una enseñanza para las dos partes y la vida se encarga de mostrar el rumbo. Nosotros tenemos que estar atentos de entender este propósito común entre padres e hijos.

¿Por qué escogimos?

¿Me he preguntado por qué escogí a mis padres? Mi padre era un hombre  con muchas cualidades, muy trabajador, honesto y muy estricto, de él aprendí muchas cosas, entre ellas honestidad y altruismo. Pensaba de pequeña que él era una biblioteca con patas y fue de él que me convertí en una lectora apasionada. La lectura me ha desarrollado y me ha ayudado a ser quien soy hoy. De él también aprendí a trabajar fuerte, a luchas por mis ideas y a ser independiente. De sus defectos, aprendí muchísimo más. Mi padre era un hombre muy conservador, que de alguna forma pensaba que algunas personas (razas) eran mejores que otras. Desde ahí, empecé mi búsqueda en el mundo, para comprender un poco más sobre las otras razas y culturas del mundo, pues no creía mucho en lo que él pensaba.

Ahora he llegado a comprender que al ver a las personas como almas, no se logra imaginar que unos pueden ser mejores que otros. Al fin y al cabo, si la vida es eterna, podemos tener experiencias diferentes en cada vida. Es posible incluso ser de diferentes razas, religiones o culturas. Tal vez una mezcla inmensa e infinita existe en nosotros y al final lo único que nos diferencia es que cada uno tiene un destino y un propósito diferentes. Viendo las cosas de esta forma, las discusiones sobre religión, nacionalismo,  racismo  o culturas no hacen ningún sentido porque el alma es mucho más que eso.

A mi madre la escogí por su ternura y fortaleza, porque necesitaba entender que el amor no sólo se expresa físicamente, por medio de besos y abrazos, sino que el esfuerzo, los sacrificios y la dedicación son formas muy fuertes de demostrar cuánto alguien te ama. Ella hizo lo mejor que pudo conmigo y me enseñó a ser fuerte, física y emocionalmente. Tengo una alta tolerancia al dolor y eso lo heredé de ella. Ahora que soy adulta, tengo discusiones con ella sobre la vida y ambas atravesamos un tipo de metamorfosis espiritual. Mi madre y yo hemos aprendido juntas  que la vida es bella y que no importa lo difícil que parezca el camino, siempre hay que caminarlo sonriendo.

Me pregunto, por qué me escogieron mis hijos? Emma llegó al mundo a enseñarme que lo más importante es la familia. Desde que ella apareció en mi vida, nuestro mundo se centró en mis dos hijos, antes de que llegara la pequeña. Los amamos con todo lo que pudimos, pero Emma se fue muy rápido de mi vida. Tres años no era tiempo suficiente para mí, pero fue suficiente para amarla infinitamente y con su partida me enseñó que tenía los ojos cerrados a la vida. Por ella aprendí que en el mundo hay mucho más de lo que veo con mis ojos, que existe un mundo trascendental al que nunca me había acercado, que somos seres tridimensionales, viviendo en un universo donde existen muchísimas dimensiones, que el amor supera la muerte y que en esta vida se puede tener parte de el cielo y esa es la verdadera felicidad. Siento que ahora tengo un contacto fuera de lo terrenal y que mi vida puede ser guiada por seres espirituales y así convertirse en una fuente de milagros. Ya no tengo que luchar contra la corriente, la vida fluye mientras yo la disfruto.

Mi hijo mayor es lo que una persona con un don muy grande me decía “puro amor”, amor del físico, del intelectual, de todo. Todavía no sé cuál es la enseñanza para él y cómo lo voy a ayudar, pero sí sé que desde la partida de su hermana, mi conexión con él es aún más fuerte. Nos entendemos tan bien que casi las palabras no hacen falta. Si nos enfadamos, el dolor es tan profundo que no podemos pasar más de cinco minutos disgustados. Alguno de los dos corre a abrazar al otro y pedirle perdón. Los dos vivimos cada día aprendiendo el uno del otro, lecciones sobre el perdón, el respeto, el amor al prójimo, la compasión hacia los demás y el desapego a lo material.

Mi hija menor es muy pequeña todavía, pero con sólo mirar sus ojos, sé que es un alma vieja y que cuando empiece a hablar, va a sorprenderme con la sabiduría con la que los niños llegan al mundo. Sin embargo sé que tengo mis ojos abiertos para entender cuál es nuestro propósito juntas y tan pronto lo descubra, trabajaremos en nuestro aprendizaje.

Nuestros hijos nos necesitan en esta vida porque de ellos aprenderemos y de nosotros aprenderán. Ellos nos escogieron y nosotros tenemos que siempre darles amor y tenerles paciencia. Por algo nos escogieron. Es importante entender todos los dones que ellos tienen y dejar atrás nuestra forma vertical de enseñarlos porque si abrimos bien nuestros ojos, descubrimos que nosotros también no solamente somos padres sino también podemos ser aprendices.

Singular: 1 comentario en “Nuestros hijos nos escogieron como padres”

  1. Cada vez que leo me alegro de tanta sabiduría que hay en tus palabra,tantas enseñanzas y tanta claridad en tus ideas y como haz aprendido a vivir sin complicaciones,con sencillez ,valorando la familia y poniendo un granito cada día para que siempre estemos ahí en las duras,en las más duras y en los momentos fáciles siempre unidos.

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