¿Regresando al camino?

14 comentarios

Road to Calvary - 2

Este post es continuación del post “El llamado – Bogotá”…

Liliana no quería regresar a Colombia principalmente por los niños. Ellos estaban felices en Dinamarca y Liliana no quería arriesgar la felicidad de ellos en irse a Colombia. Mi mamá y mi hermana tampoco querían que fuéramos. Mi hermana me preguntaba porque tenía que irme si todo estaba tan bien para nosotros en Dinamarca. Mi mamá me decía que solo esperaba que los niños iban a estar bien. Yo no les decía la verdad ni a Liliana ni a mi hermana y mi mamá. Nunca les decía que yo sentía un llamado de hacer la voluntad de Dios. Me daba vergüenza decir una cosa tan ridícula. En vez de eso les decía que quería explorar las posibilidades de tener negocio propio, que quería estar con familia y que las Islas Feroe eran muy pequeñas y con pocas posibilidades laborales para Lili y que por lo tanto íbamos a Colombia y muchas otras razones. Al final logré convencer a Liliana. Renuncié a mi trabajo, Liliana tomó una licencia del suyo, sacamos a los niños del jardín, alquilamos el apartamento y nos fuimos. El primero de noviembre llegamos a Bogotá. Yo sentí un alivio muy grande. Todo el tiempo en Dinamarca sentía que Dios me iba a castigar otra vez por no hacer su voluntad. La vez pasada me quitó algo muy importante: mi exnovia. Esta vez me podría quitar algo aún más importante como mi familia, entonces todo el tiempo en Dinamarca tenía miedo. Temaba a Dios y su castigo. Por eso tenía que irme con mi familia. El llamado tenía dos lados. A un lado estaba tan agradecido de haber recibido tanta riqueza que quería compartirla con mi prójimo. Al otro lado tenía el miedo de que Dios me iba a castigar si no lo hacía. Por eso me sentía tan aliviado al llegar a Bogotá con mi familia. Yo había regresado al camino de Dios. Estaba realizando mi promesa de hacer su voluntad. Mi familia estaba a salvo.

Sábados felices, domingos fatales

El 26 de diciembre fuimos a Villavicencio con la familia de Liliana a pasar las vacaciones de fin de año en una casa alquilada. El clima estaba espectacular y todos los días pasábamos en la piscina con los niños. El domingo 3 de enero los niños se levantaron temprano. Yo bajé con Simón y Emma para hacerles su desayuno, avena en hojuela como normal. Ellos querían irse a la piscina temprano entonces empezábamos a alistarnos. Liliana cambió a Emma y yo estaba inflando los juguetes de piscina con Simón. Cuando había terminado con Simón era el turno de Emma. La llamé, pero no estaba. Liliana estaba arriba. La llamé para ver donde estaba Emma y me contestó que no estaba arriba. La busqué abajo y no la encontré y en un momento Simón me dijo que la había visto salir por la puerta e irse para la piscina. Mi corazón empezó a golpear el interior de mi pecho. Las arterias en mi cuello se inflaron hasta el punto de explotar. Salí corriendo como loco hacía la piscina llamando su nombre. No la veía en ningún lado. Pensé que alguien se la había llevado e iba para la portería a preguntar por ella cuando Liliana que estaba detrás de mí me llamó. Me voltee. Ella estaba apuntando a la piscina y preguntandome qué era eso en la piscina. Yo ya estaba en unas escaleras un poco más alto que Liliana y tenía una vista perfecta de la piscina. El agua estaba quieto como un espejo y en la mitad estaba mi Emma flotando. Yo salté sobre la reja, me tiré al agua y la cogí en mis brazos. Su cuerpo era flojo como si fuera de gelatina. Me fui rápidamente para el borde de la piscina y la acosté en el piso. Estaba gritando, llorando y pegando el piso con mi puño. Estaba en pánico y no sabía qué hacer. Ya me había dado por vencido. Dentro de mi yo sabía que estaba muerta. Encima de mis gritos escuché otra persona gritando. Miré hacia arriba y vi a Simón llorando y gritando. Le grité a Liliana que se lo llevara para otro sitio. Empecé a empujar a su abdomen para vaciar sus pulmones. Le salía agua y avena. Llegó un vecino y empezó a darle masaje de corazón. Llegó otro vecino diciendo que tenía el carro listo. La alcé y fuimos para el carro. Salimos a toda velocidad para la clínica de la Meta. Yo la tenía en mis brazos y todo el tiempo le empujaba su abdomen para sacarle un poco del agua que estaba en sus pulmones. Había agua y avena por todos lados. Estaba totalmente sin vida. Era como gelatina. Llegamos muy rápido a la clínica de la Meta. Salí del carro y me fui corriendo y gritando. La gente me mostraba el camino hacia las urgencias. Entré y la acosté en una camilla. Me movieron hacía un lado y empezaron a reanimarla. Todos estaban muy tranquilos, demasiado tranquilos, prácticamente lentos me parecía. Yo no sabía qué hacer. Emma estaba muriendo y esta gente estaba echando bromas mientras trabajaba. Era el día más negro de mi vida. Mi hija estaba en problemas y yo no la podría ayudar.

Después de unas horas me dijeron que la habían reanimado y que estaba estable. Yo le tenía la mano y la vi chupando el tubo de aire. Estaba viva. Después de unas horas más la movieron para la unidad de cuidados intensivos del hospital departamental de Villavicencio. Allá nos dijeron que no podríamos quedarnos, que teníamos que irnos a la casa y regresar el día siguiente a la hora de visita. Les decíamos que por favor no nos sacaran, pero no importaba lo que nosotros decíamos. Por primera vez en su vida teníamos que dejar a Emma sola, y en esta condición tan mala. Mi corazón se rompió en mil padazos.

El lunes a primera hora estábamos otra vez en el hospital. Solo dejaron entrar a uno a la vez. Era una tortura. Liliana entró primero una hora y yo después una hora. Emma estaba con ventilador mecánico y tubos entrando a la boca. Su pecho se levantaba y bajaba en un ritmo mecánico. Yo le daba masaje en los pies, como le gustaba tanto, pero esta vez no era para hacerla dormir sino para despertarla. También le daba besos y le hablaba a la oreja. Estaba pensando que me podría escuchar y que la podría despertar. No se movía. Me dijeron que estaba sedada y que tenía neumonía por el agua que había tenido en sus pulmones. El horario de visita era de 10 a 12 de la mañana y de 3 a 5 de la tarde. A las cinco de la tarde nos sacaron y no importaban nuestras protestas. Así pasábamos una semana en desespero, esperanza y miedo hasta nos llamaron el viernes a las 7 de la mañana diciendo que teníamos que venir a la clínica. Nos fuimos rápido. Cuando llegamos, nos recibió la doctora que estaba a cargo de la UCI diciendo que no eran buenas noticias, que Emma falleció. Yo empecé a llorar. Liliana no reaccionó. Parecía en shock. Fuimos a la cama de Emma. El pecho ya no se movía. Mi Emma murió sola.

Emma fue cremada. Llevamos las cenizas a la cima de una montaña en Sopó al norte de Bogotá y allá, delante la familia y los amigos, Simón echó sus cenizas al viento y le dijimos que en cualquier lugar en el mundo en donde esté, ahí también iba a estar Emma, en el viento, en las flores, en los árboles y en todas las cosas bellas de la naturaleza.

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Plural: 14 comentarios en “¿Regresando al camino?”

    1. Hola Maria Fernanda
      Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón. La experiencia de perder a su hija es muy dura. El dolor es inmenso y el sentimiento de culpa siempre te atraca.
      Justo después de la ida de Emma mucha gente nos decía, que ahora teníamos una ángel en el cielo y que ahora nos iban a llegar muchas bendiciones. Mi reacción era que no había bendiciones en el universo que yo quería en lugar de mi Emma. No me importaba ni empleo, dinero, carros, casas ni nada de estas bendiciones. Pero ahora, 9 meses después de que Emma se fue, entiendo cuales son las bendiciones. No tienen nada que ver con el mundo terrenal. Las bendiciones que Emma nos trajo son cosas como la consciencia del mundo espiritual, la cercanía con Dios, seguir los señales que nos envía Dios, saber cual es la voluntad de Dios con nosotros, saber como orar etc. etc. Estas son las bendiciones que uno pueda recibir después de la muerte de una hija y esto es un tesoro más grande que cualquier cosa material. Entonces, es verdad que dices tú, es duro perder a su hija pero también puede ser enriquecedora.
      Dios te bendiga María Fernanda y mil gracias por seguir nuestro blog.
      Un abrazo
      Tummas

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  1. Hola Tummas, no alcanzarán las palabras para expresarte mi sentimiento de dolor frente a la muerte de Emma, pero si algo se, es que Dios en su infinita misericordia les tiene un plan perfecto para ti y tu familia. Un abrazo.

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    1. Hola Sandra
      Muchisimas gracias por tu comentario y por tus palabras de consuelo. Yo creo que Dios tiene un plan con todos nosotros sino que en la mayoría de nuestras vidas no estamos dispuestos de hacerle caso a los señales que nos manda Dios y por lo tanto nunca nos conectamos con el plan que Él tiene para nosotros. En mi caso, yo he creido en Dios toda mi vida pero nunca he sido conectado con Él ni con su voluntad para mi, hasta que se fue Emma. Ahora sé, que el hombre no vive de solo pan sino de cada palabra que viene de la boca de Dios y que antes, yo estaba muerto y ahora vivo.
      Yo se que tú también has tenido que sufrir perdidas grandes en tu vida. Yo espero que tú dolor te lleve a estar más cerca a Dios y a dar te cuenta de las palabras que vienen de la boca de Dios, los señales que nos puedan guíar en nuestro camino hacía Él.
      Dios te bendiga Sandra a tía, a Miguél y a tus dos hijos hermosos.

      Un abrazo fuerte,
      Tummas

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    1. Hola Diana
      Muchisimas gracias por tu comentario y muchas gracias por siempre acompañarnos. Tenemos mucha suerte de tener amigos como tú y Mario. Los queremos muchisimo y los extrañamos todos los días.
      Un abrazo fuerte,
      Tummas

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    1. Hola Mario
      Todas las noches le digo gracias a Dios por tenerte a ti como amigo. También le pido a Dios que te acompañe siempre. Todavía me acuerdo el día en Villavicencio cuendo se fue Emma y toda la ayuda y la compañía que recibí de tí. El día fue muy duro y todavía lloro cuando lo recuerdo pero tu presencia fue un regalo de Dios. Ese día fuiste un instrumento de Dios para mi y estoy seguro que vas a ser la herramienta de Dios muchas más veces en tu vida. Gracias Mario por todo. Te quiero mucho.

      Un abrazo fuerte,
      Tummas

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    1. Hola Jimena
      Muchas gracias por tu comentario y por seguir nuestro blog. Espero que estés bien y felíz. Siempre estás bienvenida a nuestra casa en Copenhague si quieres unas vacaciones en Escandinavia.

      Una abrazo fuerte,
      Tummas

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  2. Les envió un abrazo y agradezco puedan compartir su historia. También perdí a mi hija Fátima y así como Liliana no podía entender lo que me estaban diciendo y sólo recuerdo que tuve que gritar muy fuerte para poder salir dé ese shock.

    Un abrazo con todo mi corazón.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Enriqueta
      Muchas gracias por tu comentario.
      Lo siento muchisimo por tu hija Fátima. Nunca es fácil perder a una hija o un hijo, es más, todo el mundo está de acuerdo que es algo que no es natural, que un hijo se muera antes de sus papás. Pero, por más que sea una expresión de la norma en nuestras sociedades, no es cierto. La muerte siempre es algo natural, igual de natural que el nacimiento. En la cristianidad la muerte es una transición de vivir en un cuerpo en la tierra a vivir como alma en el reino de Dios. La mayoría de las otras religiones del mundo también tienen la idea de la muerte como transición, y en algunas religiones la idea de la transición es tán fuerte y tán importante que la muerte se concidera una puerta por cual podemos pasar a otro mundo.
      Yo creo firmemente en que tu hija Fátima y mi hija Emma pasaron por la puerta que llamamos “la muerte” y que están vivas, más vivas incluso que nosotros, en otro mundo u otra dimension.
      Además yo sé, que todvía están con nosotros. El otro día estaba jugando con Hannah, nuestra hija de 1 año, y con Simón nuestro hijo mayor de 6 años. Estabamos escuchando música y todos levantando las manos como si fuera un concierto. Hannah levantaba muy bien las manos y todos nos reíamos. De repente Simón desapareció para su cuarto. Un ratico después regresó con un dibujo con dos personas, una grande y una pequeña riendose y levantando las manos. Y pensé que había dibujado a Hannah y yo, pero Cuando Liliana le preguntó sobre el dibujo, el contó que las personas eran el papá y Emma. Yo me puse a llorar, pero Liliana le mantuvo calmada y le preguntó porque el papá y Emma y el contestó que no sabía porque pero que había sentido la necesitad de mostrar que Emma también estaba levantando las manos. Cuando escuché eso sentí, que Emma también había estado con nosotros jugando y que, por medio de Simón y su dibujo, quería mostrarnos que ella también jugaba con Hannah y con nosotros.
      Nosotros todo el tiempo recibimos señales que nos muestran que a Emma no la perdimos. Ella todavía está con nosotros sino en otra forma y para poder verla tenemos que desarrollar habilidades muy especiales como creer en el mundo espiritual, creer en Dios, creer en la Virgen, estar atentos a los señales de Dios, etc. etc.
      Yo sé que tú hija, Fátima, se fue para estar con Dios y que ella está viviendo en la gloria de Él sintiendo amor y felicidad en un grado que ni siquiera podemos imaginarnos, pero también sé, que ella todavía está contigo.
      Dios te bendiga Enriqueta y muchas gracias por seguir nuestro blog.

      Un abrazo fuerte,
      Tummas

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