El llamado

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Hay momentos en la vida en que sientes como si alguien te estuviera llamando a cambiar algo de ti. No te atreves a decirlo, porque piensas que son tonterías que te estás inventando, pero en tu interior, sabes que esta llamada está dirigida a ti. El llamado puede ser para cambiar tu carrera, tu relación, tu trabajo o transformar tu vida.

Todas las personas recibimos esas llamadas, pero también todas dudamos del mensaje que estamos recibiendo, por falta de confianza en nuestra intuición, pero sobre todo por el gran miedo al cambio. Algunos deciden seguir ese llamado, otros deciden no hacerlo, aunque en el fondo de su corazón saben que no hacerle caso al llamado, significa continuar una vida tal vez cómoda, pero vacía, aburrida y con poca motivación.

Un testimonio del llamado

Mi nombre es Tummas Kastalag. Soy nativo de las Islas Feroe,  18 islas pequeñas ubicadas en el Atlántico norte entre Escocia e Islandia. Las Islas Feroe forman parte del reino unido de Dinamarca, junto con Groenlandia. Yo crecí con mi papá, mamá, mi hermana menor y mi hermano menor. Mi papá era carpintero y mi mamá trabajaba como profesora de colegio.

En mi casa, la comida que recibíamos era muy básica y muy natural. Comíamos mucho pescado, ya que mi padre y yo salíamos a pescar los sábados. Desde pequeño, aprendí a cazar ballenas en los meses de julio y agosto y esa carne se conservaba para comer el resto del año. Esa era tal vez la única carne roja que comíamos.

Mi padre era amoroso, un hombre completamente entregado a su familia. De hecho, él me enseñó todo lo que hoy en día sé. Me enseñó a pescar, cazar, a arreglar una lancha y a construir casas. Él era sin duda mi súper héroe.

De mi padre también aprendí valores como la honestidad, la fidelidad, la lealtad, la solidaridad, a ser trabajador y a enfrentar mis miedos. Mi niñez  tenía todo para ser perfecta, excepto por un pequeño elemento que se metió en mi familia, el alcohol.

Mi padre tomaba mucho y mi madre tomaba siempre. Lo digo así porque mi padre restringía su consumo de alcohol para los fines de semana mientras mi madre lo hacía de lunes a domingo. Por lo tanto era mi padre el pilar de nuestra familia y él nos mantenía unidos, siempre fue así. Hasta hoy sé que mi familia está unida gracias a los esfuerzos de mi padre de mantenernos juntos. No fue fácil, porque tuvimos muchos problemas con el alcoholismo y las infidelidades de mi madre. Estos dos factores provocaban peleas, de las que cualquier adolescente quiere huir.

La Fe

Como la mayoría de los habitantes de las Islas Feroe,  fui criado en la fe cristiana. Desde pequeño iba a la misa los domingos con mis padres. Nosotros somos protestantes luteranos, lo cual se diferencia de los católicos romanos en que no usamos la intercesión. Por lo tanto no oramos a la virgen María ni a los diferentes santos y no conocemos el rosario.

Nosotros únicamente oramos a Jesús y a su padre, Dios. Las iglesias protestantes son sencillas, sin adornos ni lujos como las iglesias católicas ya que tratamos de practicar una fe en la que el único protagonista es Jesús. Sólo ahora, que vivo el dolor de la virgen María, he empezado a entender su importancia y a incluirla en mi fe.

A parte de estas diferencias, la religión católica y la protestante se concentran en lo mismo. Rezamos el mismo padre nuestro, el credo y leemos la biblia. Por tal razón me casé por la iglesia católica sin necesidad de un permiso especial y asisto frecuentemente a la misa católica cuando estoy en Colombia.

El escritorio, mi primera llamada

A mí siempre me ha gustado estudiar. Cuando yo tenía más o menos 10 años mi papá me hizo un escritorio de caoba para hacer mis tareas de colegio. Para proteger el nuevo escritorio me dio un poco de dinero y me mandó a la librería local a comprar un protector para que el escritorio no se dañara.

Me fui emocionado a buscar el protector y vi que había varios modelos, pero tan pronto vi el del mapa del mundo, sabía exactamente que tenía que tenerlo. Y así llegué a casa con mi nuevo mapa y con una enorme sonrisa en mi cara.

Cada noche me sentaba en mi hermoso escritorio de caoba, prendía mi lámpara de mesa, y hacía mis tareas. Después de terminar mis tareas me quedaba sentado horas y horas mirando el mapamundi delante mío en el escritorio. Yo miraba los países en África. Yo miraba los estados y las ciudades de Estados Unidos. Yo miraba Europa, Asia y Australia. Yo miraba la Antártida y el Ártico. Soñaba despierto con viajar a diferentes sitios del mundo.

Recuerdo que tenía un juego, cerraba los ojos y con la punta de mi lápiz apuntaba a un lugar y me imaginaba que podía transportarme a ese lugar. Imaginaba cómo era es lugar, qué temperatura había, que olores podía sentir, qué impresión me llevaba de los habitantes.

Muchas veces perdía mi mirada en América del Sur y sentía que mis ojos siempre se dirigían a una ciudad, Bogotá. Yo nunca puse mi atención en Lima o Quito o La Paz o Caracas, pero desde muy temprana edad, estaba consciente del nombre de una ciudad muy lejana, Bogotá.

En mi pueblo había una calle que se llamaba Bøgøta, lo cual significa el camino de la pradera. Cuando yo jugaba con mis amigos en las montañas, pasaba frecuentemente por esta calle. Íbamos en nuestras bicicletas y yo pronunciaba el nombre de esa calle como el nombre de Bogotá. Mis amigos se reían porque les sonaba muy raro, pero después de un tiempo mis amigos empezaron a hacer lo mismo.

Aquellos días Bogotá no tenía ningún sentido para mí. Ni siquiera sabía que era la capital de Colombia, pero tampoco necesitaba ningún sentido. Nunca pensé bien en cómo era esta ciudad, ni  en qué idioma hablaban allá, tampoco investigué detalles sobre ella. Yo no sabía absolutamente nada de Bogotá, aunque casi a diario pronunciaba su nombre. Aquel escritorio que hizo mi papá me abrió los ojos al mundo, ese fue mi primer llamado. Bogotá me estaba esperando.

Plural: 19 comentarios en “El llamado”

  1. Historias llenas de amor que nacen del fondo de una alma trascendente. La transformación del duelo en una experiencia sanadora y enriquecedora para sí y para los lector@s. Caminos de reflexión y búsqueda. Equilibrio. Eso y mucho más es este blog para mi. El nombre del blog, la mariposa, la foto, el contenido, todo me conmueve. Conocí este blog a través de un post en Wikimujeres y lo he disfrutado inmensamente. Gracias por compartirlo, por escribir, por abrir el corazón. Espero la continuación pronto!

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    1. Estoy complementamente de accuerdo con lo que escribiste Patricia, siento lo mismo cada vez que vengo a leer un articulo, o a mirar otra vez a su preciosa sonrisa. Para mi es unfortunamente muy dificil expresarle en español, intente muchas veces sin lograr algo que tuviera sentido (o sea entendible). Por eso, gracias a todos para poner palabras en unos sentimientos, emociones y imagines tan complejas.

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    2. Querida Patricia. Gracias por tus palabras. Como siempre digo, personas como tu con mensajes tan bellos son los que nos animan a seguir contando nuestra historia y haciendole honor a Emma. Dios te bendiga a ti y a tu familia.

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  2. Hola Tummas!!! Que bonito relato de tu infancia, me alegra mucho que compartas con nosotros la historia de tu vida, se nota mucho que fue una infancia muy feliz, llena de aprendizajes muy valiosos y sobre todo de mucho amor y unión familiar. Sabes la mía también fue una infancia dulce y muy linda, gracias a Dios mis hermanos y yo tuvimos a unos padres amorosos y maravillosos que siempre nos dieron lo mejor de sí. Y eso es lo que padres como tu ó como yo queremos darle a nuestros hijos ahora que somos padres, solo lo mejor. Sé muy bien que ese corazón tan grande y noble que tienes sabrá dar todo el amor, toda las enseñanzas y todos los valores para criar a tus hijos a imagen tuya y de Liliana que son unas grandes personas, llenas de amor y dadoras de esperanza.
    Por favor sigue con tus relatos y sigue enviando esas fotos que son unas postales. Envidio esos paisajes tan hermosos que deben haber un tus islas. Algún día iremos juntos para hacer nuestra Ruta Vikinga junto a nuestro querido amigo Dani.
    Recibe un fuerte abrazo y recuerda que yo te quiero y estimo muchísimo….hermano!!!

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  3. ☺☺☺☺☺☺☺, algun día conoceré las islas y comeré ballena (así nadie entienda la razón)…. y recorreremos la muy famosa y conocida por todos: Ruta Vikinga jajaja… un abrazo!!!

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  4. Tummas!! Me encantó, hermosa historia, muy sanadora de recuerdos dolorosos, nos permites ver que la vida no nos da lo que queremos sino lo que necesitamos para aprender algo importante para nuestras vidas.
    Gracias por compartir, por abrir tu corazón.
    Quedo pendiente de la continuación.

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  5. Cada vez que los leo, se me llenan los ojos de lágrimas y el corazón de alegría. Es una combinación extraña, pero entendible. No lloro de tristeza, sino de admiración, de emoción. Ustedes transmiten mucho amor y en mi caso las emociones hermosas y las tristes siempre pasan por el filtro de los ojos. Adoré tu historia y espero con ansias el resto de la misma. Los quiero mucho, los pienso siempre y mi admiración y la de mi familia, hacia ustedes, su valentía y su generosidad sigue creciendo.
    Reciban un abrazo gigante. Los queremos mucho!

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