La muerte de un hijo

4 comentarios

Cuando un bebé llega al mundo, hay una luz de esperanza. Desde el punto en que madre e hijo se ponen de acuerdo en que llegó el momento de empezar a trabajar juntos  y luego después de un gran esfuerzo y una dosis extra de adrenalina para resistir el dolor, madre e hijo tienen su máxima experiencia física. Experiencia que termina en el éxtasis que genera el escuchar el llanto de tu hijo recién nacido, quien es llevado inmediatamente a tu pecho para sentir tu protección, los latidos de tu corazón y para recibir todo tu amor.

Cuando ves su cara, te acompañan un mundo de ilusiones y sueños. Imaginas toda una vida protegiendo a ese ser que llegó a ti, hasta que se convierta en un adulto de bien y tal vez algún día puedas conocer a sus hijos. En ese momento sabes que siempre va a estar a tu lado, piensas que tu y tu hijo son permanentes y nunca se van a separar.

No somos permanentes

Nos engañamos con pensar en que siempre estaremos aquí y hacemos planes para el futuro, sin disfrutar el ahora. El momento que vivimos en el presente es el único importante.

Deseamos que todo continúe así como está, tememos que las cosas cambien y nos convencemos de que no será así, sin detenernos a pensar que nada ni nadie es permanente. Un proverbio tibetano dice: “Mañana o la próxima vida; nunca sabemos qué llegará primero”.

Hemos escuchado siempre que es natural enterrar a los padres, pero nunca a los hijos. Ni siquiera hay nombre para el que pierde un hijo. Sin embargo, los hijos también mueren, también los niños y los jóvenes y esto es un proceso natural para todos. Lo único incierto de la muerte es la hora en la que llega.

Cuando un hijo muere

La muerte de un hijo es uno de los dolores más grandes que un ser humano puede pasar; los recuerdos de esa pequeña persona que te dio su amor y su inocencia cada día de su vida, son imborrables.

El amor por un hijo es incondicional; nuestra conexión con ellos es tan fuerte que es como si fuera de otro mundo, tal vez los conocíamos de antes de esta vida o tal vez esa persona siempre ha habitado en nuestro universo. La muerte no es el final, porque esa persona siempre estará a tu lado y con seguridad, la volverás a encontrar.

Cuando muere tu hijo las personas se acercan, todos quieren hacer algo por ti. La compasión hacia los padres es tan grande que las personas a su alrededor sienten que tienen la responsabilidad de hacer algo por ellos.

Ellos están tratando de sanar su propia consciencia y tienen que hacerlo porque cuando un niño muere, el mundo a su alrededor da un giro trascendental. Este tipo de eventos, da lugar a la reflexión, a la solidaridad y a la compasión. La muerte de un niño es un acto de amor, aunque sea inexplicable para los padres.

Una vez asistí a un grupo de ayuda para padres que habían perdido sus hijos, me sorprendió cuando me dijeron “Les damos la bienvenida, infortunadamente”. Es la primera vez que llego a un grupo nuevo y me dan la bienvenida con tristeza y dolor y es porque nadie quiere pertenecer a este grupo, sin embargo ese día me di cuenta que nosotros ya eramos parte de ese club.

Escuché historias aterradoras, madres y padres sufriendo después de varios años. Nosotros llevábamos unas pocas semanas después de la muerte de nuestra hija. Cuando la gente se presentaba llorando y contando lo ocurrido después de varios años, quería salir corriendo. Qué me espera? pensé, pero aún así me quedé. Yo todavía estaba en la etapa del shock, anestesia, es decir, cuando estás anestesiado por el impacto y todavía no lo crees completamente.

Después de escuchar los testimonios, descubrí que había un común denominador entre los padres: La rabia. Muchos sentían rabia hacia las familias que no han perdido hijos, hacia las personas que les preguntaban cómo estaban, hacia los médicos que atendieron a sus hijos, hacia otros miembros de la familia, hacia el mundo.

Si transformáramos ese dolor por amor, podríamos entender que la gente a nuestro lado, no quiere vernos sufrir, sólo quieren mostrar su compasión. Nuestros hijos tampoco quisieran vernos mal, enojados o furiosos. Y si es verdad que después de la muerte, los espíritus de nuestros seres queridos nos rodean, no sería bueno para la transición de nuestros hijos al otro lado, que nosotros estemos atormentados en la tierra, furiosos con la vida y con otras personas. Ellos seguramente prefieren vernos en paz. El dolor es natural, el sufrimiento es opcional.

La gente tiene tantas cosas que decir en estos momentos, algunas podrán sonar imprudentes como “seguramente ella está mejor allá que aquí”, sí, puede ser, pero una madre que ha dado todo por su hijo, no quiere escuchar eso.

Sin embargo, es confortante pensar que las personas dicen eso con amor y no con malas intenciones. A los demás también les duele y seguramente no saben que más decir. Incluso, te encontrarás a veces tratando de consolar a otras personas que también sufren por la muerte de tu hijo y tienen miedo de perder los suyos.

Muchos te dirán que entienden tu dolor pero sabes que lo que dicen es falso. Nadie, que no haya perdido un hijo, puede conocer el tamaño del dolor que llevas por dentro.

Tus más allegados sufrirán por ti, pero sólo los padres saben que ese dolor es infinitamente mayor al de los demás familiares. Sólo los padres lo vieron nacer, sólo ellos cuidaron sus enfermedades, sólo ellos conocían su humor, sólo ellos sabían exactamente cómo sacarle una sonrisa y en qué punto sentían más cosquillas. Así es tan grande el amor de un padre a su hijo.

Plural: 4 comentarios en “La muerte de un hijo”

  1. Muy valiente, esto es un homenaje a quien con solo 3 años de edad te hizo sacar lo mejor de ti, para entender su partida. Es un ángel que volcó el amor de su familia al amor por el prójimo.

    Me gusta

  2. Ningún hijo se va de este mundo sin una razón. La sabiduría divina esta presente en cada hijo que se va y el propósito de Emma es mucho más grande de lo que aún podemos imaginar. Te quiero mucho.

    Me gusta

  3. Leo sobre tu hija y pareciera que hablas de la mía se fue el 14 de marzo mi Reyna pero ella tenía 5 años y era especial la gente decía jessica tiene un no se que que solo quiero verla y escucharla y decía palabras tan sabias a su edad estoy segura que mi niña se lleva bien con la tuya allá en el cielo juntas hermosas las dos

    Me gusta

    1. Querida Esthela. Gracias por tus palabras y te acompaño de corazón por la partida de tu nena. Estoy segura que estos seres especiales vienen a esnseñarnos una lección y por eso vienen a enamorarnos y hacer que las amemos y luego parten. Sólo te digo que Dios lo quizo así para nosotras y aunque este proceso es difícil, es más llevadero de la mano de Dios, del perdón y lejos de cualquier tipo de culpa. Nosotros seguiremos escribiendo para llevar un mensaje de amor a nuestros lectores. Gracias por seguirnos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s